lunes, 13 de abril de 2009

Escuchando a los de acá

Foto: militantes surockers en el último evento de 2008 de la asociación, en Living 33 el 19 de diciembre. Esa noche tocaron Tacto, Infusión Kamachuí y Demencio B.

El siguiente artículo fue publicado en el diario El Litoral el sábado 11 de abril, y es autoría del periodista santafesino e integrante de SUROCK Ignacio Amarillo. Como siempre, la asociación invita a los interesados en luchar por mejores condiciones para el rock local a sumarse a sus reuniones que se desarrollan los miércoles desde las 22:30 en Kusturica Pub (25 de mayo al 3500, llegando a Cándido Pujato).

En la década del ‘90, grabar un material discográfico era mucho más complicado para los músicos santafesinos que estaban abriéndose camino: la relación calidad/precio era bastante desfavorable, y a veces había que conformarse con alguna grabación en vivo que “zafara”. Ni hablar de tener un videoclip, o algún otro registro audiovisual para difusión de las bandas.

Hoy, la tecnología permite registrar materiales aceptables en casa, si se sabe manejar algunos programas, y los estudios locales han ganado en calidad a precios asequibles. Jóvenes realizadores locales proponen la alternativa de capturar fielmente la esencia de los artistas sobre el escenario, o realizar verdaderos cortometrajes para acompañar las canciones.

YouTube, Myspace, Purevolume y Facebook son lugares ideales para difundir esos productos, a veces desde links en sitios y fotologs oficiales.

La ecuación parece más favorable ahora. Sin embargo, aquellas producciones humildes de la década pasada encontraron lugar en aquellos programas radiales que reunían la atención de multitudes de jóvenes: valga nombrar “Zona de nadie”, de Ramiro Relañez (especialmente), “Radio Party”, de Daniel Andino, o “Pasaporte nocturno”, de Oscar “Negro” Rojas. Allí mucha gente conoció “Rosa Cuvée” de Carneviva y “Rosa” de Cabezones, y la versión de ambos de “Aún no vine”.

La difusión se terminaba en los boliches locales: ¿quién olvida que Island Vip llegó a cortar los lentos con “El se acostó” de “la Carne”, o que El Cine y Container invitaban a saltar con “Caipirinha” de la primera formación de Butumbaba?Aquella difusión pública permitió a aquellos artistas locales (y otros, como La Cruda o hasta Azul de Metileno con su versión de “El Brujito de Gulubú) ampliar su público y quedar en el recuerdo de una generación.

Sería bueno pensar qué espacios se les da hoy a los herederos de aquella movida, para que puedan trascender el círculo de amigos, fans y (fundamentalmente) colegas, que los acompaña en ese duro camino de poder hacer lo que les gusta y ser reconocidos por ello.

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